Catedral de San Esteban de Viena
   
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La catedral de San Esteban Administración de la catedral
Tesorería eclesiástica


Antes era un cargo honorífico ejercido por consejeros adinerados, hoy es una empresa económica que funciona bien.


El afán de conservación de la catedral ha sido siempre un problema especial y sigue siéndolo ahora; es tan antiguo como la propia iglesia. Lo único es que antes no eran los representantes de la iglesia los que se ocupaban de ello si no que lo hacían respetables consejeros burgueses de Viena. Como tesoreros municipales a título honorífico eran responsables de la impecable administración de los bienes eclesiásticos.

Para asegurar que las donaciones de los contribuyentes se utilizaran también con el objetivo para el que se daban, que es la conservación de la iglesia y de los oficios eclesiásticos, se creó el cargo de "tutela eclesiástica". Desde la 2a mitad del siglo XIII se fue encomendando cada vez más a legos la administración de la "fábrica de la iglesia": se desarrolló por completo el cargo de tesorero eclesiástico.

El cargo de tesorero eclesiástico se ejercía a título honorífico y sólo podían ejercerlo los consejeros muy acaudalados miembros del consejo interior del municipio de Viena debido a que se creía que sólo ellos podrían  resistir la tentación de enriquecerse con el patrimonio de la iglesia. Y realmente no se ha oído hablar nunca de irregularidades en la administración de la catedral de San Estaban. Aparte de ello, los propios tesoreros eclesiásticos contribuían siempre con donaciones para las obras según demuestran sus testamentos.

Como "contratistas" tenían que realizar todos los actos jurídicos para la iglesia y pagar también a los artesanos empleados en las obras de construcción. Estaban obligados a ajustar las cuentas y a llevar la contabilidad con todo esmero.

El cargo de tesorero eclesiástico ganó con ello gran importancia y estaba en manos burguesas.
Hasta el siglo XVII no hubo empeños concretos episcopales para intervenir en la administración patrimonial de la catedral de San Esteban.

Mientras que en los siglos XVI y XVII  el cargo de tesorero eclesiástico era a título honorífico, en el año 1700 se asignó por primera vez una remuneración y un porcentaje del "dinero de toque de campanas".

Desde mediados del siglo XVIII y especialmente desde principios del XIX hay una avalancha de edictos con los que la administración del patrimonio de la catedral queda cada vez más controlado por el estado.

Con el decreto gubernamental del 21 de septiembre de 1834 se le concedió finalmente a un sacerdote, al correspondiente sacerdote catedralicio de San Esteban, un cierto influjo en la administración y gestión del patrimonio eclesiástico.

En el curso de la reestructuración de la condición jurídica eclesiástica a través del concordato de 1855 se puso definitivamente la administración del patrimonio de la iglesia catedral bajo administración eclesiástica. En el concilio provincial de Viena de 1858 se decidió administrar el patrimonio de la iglesia metropolitana según las estipulaciones del derecho canónico.

Así se paso del cargo de tesorero eclesiástico con administración municipal a un cargo supeditado al arzobispo, dirigido por un administrador nombrado por la sede episcopal.

Fuente: Hoja parroquial de la parroquia de San Esteban, 56° año /N°. 2, diciembre 2000